El ultrasonido hepatobiliar es un estudio de imagen no invasivo que permite visualizar en tiempo real la anatomía y función del hígado, vesícula biliar y vías biliares. Esta herramienta diagnóstica se emplea comúnmente para evaluar síntomas como dolor abdominal, ictericia, sospecha de cálculos biliares o alteraciones en las pruebas hepáticas. El procedimiento utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para generar imágenes internas sin la necesidad de radiación ionizante.
Preparación previa al ultrasonido hepatobiliar
Antes del estudio, se recomienda al paciente realizar un ayuno de al menos seis horas. Esta medida facilita la visualización de la vesícula biliar, ya que el órgano debe estar distendido para una mejor evaluación. Además, el ayuno reduce la cantidad de gas intestinal, lo cual mejora la calidad de las imágenes obtenidas. En algunos casos, el médico tratante puede indicar suspender ciertos medicamentos o adaptar la preparación según las condiciones del paciente.
Procedimiento clínico del ultrasonido de hígado y vías biliares
El estudio se lleva a cabo en una sala de imagenología por un médico radiólogo o un técnico capacitado en ultrasonido. El paciente se acuesta en una camilla en posición supina (boca arriba), y se le solicita exponer el abdomen. Se aplica un gel conductor sobre la piel, el cual permite la adecuada transmisión de las ondas sonoras. Posteriormente, se desliza un transductor sobre la región abdominal superior para capturar las imágenes del hígado, vesícula biliar, conducto colédoco y otros vasos hepáticos importantes.
Durante el examen, se puede solicitar al paciente que contenga la respiración o adopte diferentes posiciones para obtener ángulos óptimos. Esto es particularmente útil para observar la vesícula biliar, ya que su ubicación puede variar ligeramente dependiendo del estado de distensión abdominal.
Duración del estudio hepatobiliar
El tiempo promedio de duración del ultrasonido hepatobiliar es de 15 a 30 minutos. Sin embargo, este puede variar en función del objetivo clínico del estudio, la complexión del paciente, la presencia de gas intestinal o antecedentes quirúrgicos que dificulten la exploración. En casos donde se requiere una evaluación más detallada, el examen puede extenderse por unos minutos adicionales.
Tras finalizar el procedimiento, el paciente puede retomar sus actividades normales de inmediato, ya que el ultrasonido no genera efectos secundarios ni requiere recuperación. El médico radiólogo interpreta los hallazgos y emite un informe que será evaluado por el médico tratante.
Beneficios del ultrasonido hepatobiliar como método diagnóstico
Este tipo de estudio permite detectar múltiples condiciones, tales como hepatomegalia, hígado graso, litiasis biliar, colangitis o dilatación de las vías biliares. También es útil para guiar intervenciones mínimamente invasivas, como biopsias hepáticas o drenajes percutáneos.
El ultrasonido hepatobiliar destaca por su accesibilidad, seguridad y utilidad diagnóstica en pacientes de todas las edades. No expone al paciente a radiación, lo que lo convierte en una opción ideal para evaluaciones repetidas o seguimientos clínicos.
Cuidar tu salud hepática es fundamental para mantener el equilibrio general del organismo. Si presentas síntomas abdominales o antecedentes de enfermedad hepática, acude a tu médico y solicita una prueba de imagen. ¡Realízate un estudio de ultrasonido hepatobiliar y detecta a tiempo cualquier alteración!


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