Los rayos X, que producen imágenes en blanco y negro de los huesos y los tejidos blandos del interior del cuerpo, son las pruebas de imagen más utilizadas para diagnosticar una variedad de lesiones. Se utilizan con mayor frecuencia para detectar fracturas, daños en las articulaciones, artritis y osteoporosis. También se usan para ver si hay líquido en los pulmones y para monitorear afecciones pulmonares como la neumonía. Las radiografías son indoloras y seguras, aunque lo exponen a la radiación. Existe un pequeño riesgo de cáncer asociado con las radiografías, pero los beneficios superan con creces los riesgos.
Un ligamento es una banda de tejido flexible que conecta un hueso con otro hueso o músculo. Los ligamentos son muy importantes para proporcionar estabilidad y apoyo a los huesos, músculos y otras articulaciones. Si un ligamento se lesiona, puede engrosarse o perder su elasticidad. Algunos tipos de lesiones de ligamentos son fáciles de diagnosticar y tratar, mientras que otras requieren un examen de diagnóstico más completo y/o una cirugía para repararlas.
Los síntomas de un ligamento desgarrado pueden incluir dolor, hinchazón, disminución del rango de movimiento e inestabilidad de la rodilla. Si no se tratan, las lesiones de los ligamentos pueden provocar daños permanentes. Es probable que su médico ordene una resonancia magnética o una tomografía computarizada para ayudar a diagnosticar su lesión. Estas pruebas de imágenes son más precisas y brindan mejores detalles que las radiografías, pero no muestran toda la información que su médico necesita para hacer un diagnóstico.
Si bien las radiografías pueden mostrar algunas lesiones, no pueden ver el daño de los ligamentos. Dependiendo de cuándo ocurrió su lesión, es posible que no aparezca en una radiografía. Por ejemplo, una fractura de escafoides (muñeca) que no se trata de inmediato a menudo no aparecerá en una radiografía hasta unas pocas semanas después de la lesión. Este retraso en el diagnóstico aumenta la probabilidad de una cicatrización deficiente y puede provocar complicaciones como osteoartritis grave en el futuro.
Una resonancia magnética es la prueba más precisa para evaluar lesiones de ligamentos. Una resonancia magnética es un procedimiento no invasivo que no lo expone a la radiación. Sin embargo, una resonancia magnética puede tardar un tiempo en realizarse y deberá permanecer quieto durante la duración del examen. La prueba generalmente se realiza en un centro de imágenes para pacientes ambulatorios de un hospital o en un consultorio médico. Deberá quitarse los zapatos y cualquier objeto metálico que pueda interferir con la prueba. Un radiólogo verá sus radiografías y se le enviará un informe a su médico.
Las lesiones de ligamentos más comunes son el ligamento peroneoastragalino anterior, el ligamento tibial posterior y el ligamento colateral peroneo. El ligamento peroneoastragalino anterior se evalúa mejor en una imagen de resonancia magnética axial o sagital. Las lesiones de este ligamento pueden variar desde la laxitud hasta la ruptura completa del ligamento. Los resultados de la resonancia magnética muestran hallazgos típicos de lesiones de ligamentos de engrosamiento, aumento de la señal o discontinuidad.
El colesterol es una sustancia cerosa que se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo. El colesterol es importante para la producción de hormonas y para el funcionamiento normal de nuestras células. Sin embargo, cuando los niveles de colesterol son demasiado altos, pueden aumentar el riesgo de enfermedades del corazón y otros problemas de salud.