La biometría hemática es una prueba de laboratorio fundamental que se solicita con frecuencia antes de realizar un procedimiento quirúrgico. Este análisis permite conocer el estado general del paciente mediante la evaluación de los componentes celulares de la sangre, como los glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Obtener estos datos es crucial para garantizar la seguridad del paciente durante la cirugía y anticipar posibles riesgos relacionados con el sangrado, la oxigenación o la respuesta inmunológica.
Evaluación de la oxigenación y estado nutricional
Uno de los principales objetivos de la biometría hemática preoperatoria es valorar los niveles de hemoglobina y hematocrito, parámetros que reflejan la capacidad del organismo para transportar oxígeno. Una concentración baja puede indicar anemia, lo cual representa un riesgo en cirugía, ya que compromete la oxigenación de los tejidos durante y después del procedimiento. Si se detecta anemia, el equipo médico puede decidir posponer la intervención o aplicar un tratamiento previo, como transfusiones o suplementos, para corregir el déficit.
El análisis de los eritrocitos también puede sugerir deficiencias nutricionales, como falta de hierro, vitamina B12 o ácido fólico, que podrían afectar la recuperación postoperatoria.
Revisión del sistema inmunológico
La biometría hemática permite conocer el conteo total de leucocitos y su distribución en la fórmula leucocitaria. Estos datos son útiles para detectar infecciones activas, procesos inflamatorios o alteraciones del sistema inmune que puedan aumentar el riesgo de complicaciones quirúrgicas, como infecciones del sitio operatorio o mala cicatrización.
Un recuento elevado de leucocitos puede indicar la presencia de una infección no diagnosticada, mientras que niveles bajos podrían reflejar inmunosupresión, ya sea por enfermedades previas o por efectos de medicamentos. En ambos casos, la cirugía puede requerir ajustes en el tratamiento o incluso reprogramación.
Valoración del riesgo de sangrado
El número de plaquetas es otro parámetro clave que se evalúa en la biometría hemática. Las plaquetas participan directamente en la coagulación de la sangre. Un recuento bajo (trombocitopenia) puede incrementar el riesgo de hemorragias durante o después de la cirugía. Por esta razón, conocer los niveles plaquetarios permite al equipo médico tomar decisiones preventivas, como la administración de hemoderivados o la indicación de cuidados especiales durante el procedimiento.
En pacientes con antecedentes de trastornos de la coagulación o uso de medicamentos anticoagulantes, esta información es aún más relevante.
Detección de condiciones no diagnosticadas
Muchas veces, la biometría hemática preoperatoria revela alteraciones que el paciente desconocía. Diagnósticos tempranos de enfermedades hematológicas, infecciones leves o condiciones inflamatorias permiten modificar el enfoque quirúrgico y evitar complicaciones. Esta prueba, por tanto, no solo es una medida de seguridad, sino una oportunidad para detectar problemas de salud latentes.
Realizarse una biometría hemática antes de una cirugía es una medida preventiva fundamental. Consulta con tu médico, prepara tus estudios a tiempo y cuida tu salud antes, durante y después del procedimiento.

La biometría hemática es uno de los estudios más comunes en medicina. Su objetivo es analizar los componentes principales de la sangre para evaluar el estado de salud general. Este examen es clave para detectar diversas condiciones y orientar el diagnóstico médico.
Entendiendo la Eritropoyesis Ineficaz