Desde el inicio de la pandemia por SARS-CoV-2, las pruebas COVID han sido una herramienta fundamental para el diagnóstico oportuno, el control epidemiológico y la prevención de contagios. Existen distintos métodos diagnósticos, cada uno con características específicas, indicaciones clínicas y niveles de sensibilidad y especificidad. Elegir la prueba adecuada depende de factores como el momento de exposición, la presencia o ausencia de síntomas y la finalidad del estudio (diagnóstico, tamizaje o confirmación).
Prueba PCR: alta sensibilidad para detectar infección activa
La prueba PCR (reacción en cadena de la polimerasa) es considerada el estándar de oro para la detección del virus SARS-CoV-2. Se trata de una técnica molecular que identifica el material genético del virus, incluso en concentraciones muy bajas. Se recomienda principalmente en los primeros días de síntomas o en personas asintomáticas con exposición reciente. Su sensibilidad supera el 95% y puede realizarse a partir de muestras nasofaríngeas, orofaríngeas o de saliva, dependiendo del protocolo del laboratorio.
Prueba de antígenos: opción rápida para detectar contagio
Las pruebas de antígenos detectan proteínas específicas del virus y ofrecen resultados en menos de 30 minutos. Aunque su sensibilidad es menor comparada con la PCR, son útiles en contextos donde se necesita un diagnóstico rápido, como en eventos masivos, viajes o evaluación inicial de pacientes sintomáticos. Su rendimiento es mayor durante los primeros cinco días de síntomas. En personas asintomáticas, la tasa de falsos negativos puede aumentar, por lo que se recomienda confirmar con una PCR si el resultado es negativo pero existe sospecha clínica.
Pruebas serológicas: detección de anticuerpos
Las pruebas serológicas no detectan el virus en sí, sino los anticuerpos IgM e IgG producidos por el sistema inmune tras la infección o la vacunación. No sirven para diagnosticar una infección activa, pero sí son útiles para conocer si una persona ha estado expuesta previamente al virus o para estudios de seroprevalencia. Se realizan a partir de una muestra de sangre y son útiles en el seguimiento postinfección o como complemento en casos donde no se realizó una prueba diagnóstica en fase aguda.
¿Cuál elegir según el caso clínico?
La elección del tipo de prueba debe hacerse con base en el momento clínico y el objetivo del diagnóstico:
- Si se busca confirmar una infección activa en una persona con síntomas recientes: PCR o antígeno.
- Si se trata de una persona sin síntomas, pero con contacto estrecho con un caso confirmado: PCR.
- Para saber si hubo una infección pasada o respuesta a la vacuna: prueba serológica de anticuerpos.
- Si se requiere un resultado urgente para fines de viaje o laborales: prueba de antígenos, considerando limitaciones.
Ante cualquier sospecha de infección por COVID-19, síntomas respiratorios o exposición reciente, acudir a un laboratorio confiable y realizarse una prueba diagnóstica es fundamental para cortar cadenas de transmisión, proteger a los grupos vulnerables y tomar decisiones informadas.
Cuida tu salud y la de los que te rodean. Realízate una prueba de laboratorio a tiempo y actúa con responsabilidad.

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